Educación de personas adultas

La Educación de Personas Adultas (EPA) surge por primera vez, apostando tal como dice Medina (2020, p. 13), “por un perfil compensatorio”, ya que el índice de analfabetismo era muy elevado en el contexto educativo mundial (Informe Faure, 1972). En el caso de España el marco legal vigente era la Ley General de Educación de 1970 (LGE, 1970)[1].

Años más tarde se busca una nueva concepción de la EPA basada en la idea de aprendizaje/formación/educación a lo largo de la vida y el reconocimiento de Educación Permanente (EP) como principio básico del sistema educativo tal y como reconocen la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

Para España la promulgación en 1990 de la Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE)[2] crea este nuevo marco legal para la EPA, porque ya se consideraba una educación necesaria y con valor propio tras la aprobación del Libro Blanco de la Educación de Adultos en la década de los 80 (Ministerio de Educación y Ciencia, 1986).

A tal efecto, planteaba la exigencia de preparar al alumnado adulto para aprender por sí mismos/as -aprendizaje autónomo- junto a una formación guiada por los/as docentes y el grupo de iguales o intergeneracional; para facilitar su incorporación a las distintas enseñanzas del sistema educativo sin olvidar la salida al mercado de trabajo.

La situación ponía de manifiesto, tanto a nivel nacional como internacional, que las sociedades y los mercados laborales experimentarán cambios acelerados, que exigen una adaptación continua de la formación, la ciudadanía y los trabajadores.

En la actualidad, la EPA ofrece a todos/as los/as jóvenes a partir de los 16 años, edad en que se acaba la enseñanza secundaria obligatoria y/o mayores de 18 años, la posibilidad de adquirir, actualizar, completar o ampliar sus conocimientos, destrezas, hábitos y aptitudes para su desarrollo personal, emocional, social y profesional. Se busca la adquisición de competencias para que las personas adultas puedan realizarse y desarrollarse personalmente, así como para adquirir una ciudadanía activa, su inclusión sociocultural y el desempeño adecuado para el empleo.

La Asociación Europea para la Educación de Adultos (EAEA) publicó en 2019 el Manifiesto por la Educación de Adultos en el siglo XXI como una herramienta para promover un cambio en el aprendizaje en toda Europa. Este documento busca generar políticas europeas, nacionales y regionales que demuestren los beneficios del aprendizaje de las personas adultas.

Los desafíos europeos que la EAEA en 2019 propone para ser resueltos por la Educación de Adultos (EA) son:

Una ciudadanía activa bajo principios democráticos: Las personas desde la EA participan en la sociedad: votan, son voluntarios/as y asumen roles activos en las comunidades sociales de referencia.

Salud y bienestar: La EA contribuye al desarrollo y la realización personal que ayudan a llevar estilos de vida saludables y a generar bienestar.

Habilidades para la vida: La EA transforma vidas abriendo oportunidades de trabajo, creando espacios y tiempos para aprender, activa las motivaciones y construye redes sociales.

Afiliación social, equidad e igualdad de género: La EA apoya la cohesión, la equidad y la igualdad social.

Empleo y trabajo: El aprendizaje vinculado al área laboral impulsa la participación de las personas adultas dentro del concepto de aprendizaje permanente.

Digitalización: La EA ayuda a ir cerrando la brecha digital pues forma en competencias digitales. Clave para la realización personal, el empleo, la inclusión social y la ciudadanía activa.

Migración y cambio demográfico: La educación cívica y el aprendizaje intercultural e intergeneracional crean sociedades y culturas diversas e inclusivas.

Sostenibilidad: La EA proporciona competencias, información, debates y creatividad para desarrollar nuevos enfoques necesarios para el desarrollo sostenible.

Políticas europeas e internacionales en EA: Contribuyen a actuar en ámbitos del crecimiento personal y socioemocional, el empleo, la innovación, la equidad, la cohesión social, la ciudadanía activa, la reducción de la pobreza, el cambio climático, el mercado interior, migración, la paz, etc.

La EA que se defiende en el proyecto Caxato busca generar un proceso de enseñanza-aprendizaje adulto a través de procesos no formales e informales bajo parámetros de ser activo y a través de la experiencia -Aprender Haciendo (Learning By Doing) -, elevando las competencias digitales a través de las artes para que siendo peregrinos/as configuren un «Buen Camino» del conocimiento (habilidades, destrezas, hábitos, aptitudes,etc.). 

Referencias:

European Association for the Education of Adults (EAEA, 2019). Manifiesto por la Educación de Personas Adultas en el Siglo XXI. El poder y la alegría de aprender. Autor. http://eaea.org 

Medina Fernández, O. (2020). La Educación de Personas Adultas a los Cincuenta Años de la Ley General de Educación. Cuestiones Pedagógicas, 2(29), 12-25. https://redined.educacion.gob.es/xmlui/bitstream/handle/11162/214163/Adultas.pdf?sequence=1 

Ministerio de Educación y Ciencia (1986). Educación de Adultos Libro Blanco. Autor. https://www.libreria.educacion.gob.es/libro/libro-blanco-educacion-de-adultos_161880/ Ministerio de Educación (2011). El aprendizaje permanente en España. Autor. https://www.libreria.educacion.gob.es/libro/el-aprendizaje-permanente-en-espana_181878/


[1] LGE (1970). Ley 14/1970, de 4 de agosto, General de Educación y Financiamiento de la Reforma Educativa. BOE, 187. https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-1970-852

[2] LOGSE (1990). Ley Orgánica 1/1990, de 3 de octubre, de Ordenación General del Sistema Educativo. BOE, 238. https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-1990-24172

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