Resiliencia

La resiliencia es una capacidad humana -individual o grupal- para asumir desde la flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas, saliendo reforzado/a. Desde la psicología, la salud y la pedagogía somos capaces de afrontar las crisis o situaciones potencialmente traumáticas y podemos salir fortalecidos de ellas. 

Esta no es una cualidad innata, es decir, todos/as podemos aprender a ser resilientes en nuestra historia de vida. Convertimos el dolor en aprendizaje y, con ello encontramos nuestra fortaleza en la vulnerabilidad, porque nos adaptamos a ella y salimos fortalecidos. 

Lo que distingue a las personas abatidas por los contratiempos de las que son capaces de superarlos (personas resilientes) y disfrutar de su calidad de vida, son las habilidades transformacionales, es decir, la capacidad de modificar una situación negativa, amenazante, desesperada, en un reto que puede conllevar actividades que son capaces de controlar, pasando de situaciones trágicas a retos vitales. Para conseguirlo, se necesitan tres elementos como la autoconfianza, centrar la atención en el mundo que nos rodea, así como el descubrimiento de nuevas soluciones (reinventarse), porque todo ello conlleva una nueva percepción de la realidad. Lo más curioso es que todas estas habilidades no tienen carácter genético, sino que pueden aprenderse. Esta situación se explica a través de la diferencia entre alguien que disfruta de la vida o de alguien que está abrumado por ella y que no es más que una combinación de factores internos y externos junto a la forma en que cada persona los interpreta; es decir, unos ven los retos como amenazas y otros como oportunidades para actuar. 

Algunas de las características de una persona resiliente para Gutiérrez y Olveira (2017), Juárez (2012) y López y Gregori (2014) son las siguientes:  

  1. Reconoce sus virtudes y debilidades por lo que establece metas objetivas y claras para trabajar asertivamente y para no exigirse demasiado. 
  2. Es creativa al buscar diferentes alternativas de solución ante una situación. 
  3. Confía en sus habilidades, destrezas y competencias, es decir, se siente capaz para ejercer con esfuerzo y dedicación. Sabe reconocer y pedir ayuda (delegar) y trabajar en equipo. 
  4. Los errores son vistos como una oportunidad de aprendizaje por lo que realizan una evaluación objetiva y realista.  
  5. Centrados en el presente, aquí y ahora, pero no se agobian con el pasado y saben afrontar el futuro. 
  6. Son optimistas y saben alejarse de personas toxicas que no contribuyen positivamente a su desarrollo y crecimiento personal y profesional. 
  7. Son conscientes de sus emociones y sentimientos y desde la resiliencia aprenden a gestionar su mundo emocional. 
  8. No se centran sólo en la situación sino en cómo ellos/as están procesando la información. 
  9. Su mente es flexible y se adapta con facilidad al cambio o a la nueva coyuntura. 
  10. Son constantes y firmes hacia sus objetivos y metas. 
  11. Su sentido del humor es elevado e intocable. 

Referencias:

Gutiérrez, Mª C. y Olveira, Mª E. (2017). Claves para Educar y Formar para ser Trabajadores Resilientes. En S. Vieira e J. M. Castro (Coords.) Ser Jovem, Ser Trabalhador: Incertezas, Desafios, Respostas. importância da Educação, da Formação e do Emprego dos Jovens na Construção dos Projetos Pessoais e no Desenvolvimento Social e Humano. Actas do XVIII Congresso Internacional de Formação para o Trabalho Norte de Portugal-Galiza. Celebrado o 20 e 21 de outubro de 2016 (pp. 409-415). Instituto do Emprego e Formação Profissional Delegação Regional do Norte. 

Juárez Rodríguez, A. (2012). Construir desde las fortalezas: Trabajo social y resiliencia. Miscelánea Comillas, 70(136), 5-36. 

López Jiménez, P. y Gregori, G. R. (2014). El desarrollo de competencias para la promoción de la resiliencia: Buenas Prácticas y procesos formativos en Educación Social. Edetania, 45, 145-163. 

Conceptos relacionados: salud; bienestar; Inteligencia Emocional