Competencias Para La Sostenibilidad

Durante las últimas décadas han surgido corrientes de reflexión sobre el papel que ocupa la educación en la transformación hacia una ciudadanía más comprometida con el desarrollo sostenible, es por ello, que en el marco actual se han identificado una serie de competencias que las personas deben adquirir para hacer frente a los desafíos globales actuales y futuros. Múltiples autores y marcos internacionales han acuñado estas propuestas como competencias para la sostenibilidad.  

La significación de esta acepción puede variar según las diferentes fuentes bibliográficas consultadas. Sin embargo, los términos de desarrollo sostenible y competencias pueden ofrecernos un marco de compresión. En 1987 en el Informe Brundtland se define el desarrollo sostenible como “aquel que garantiza las necesidades del presente sin comprometer las posibilidades de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades”. Esto ha impulsado que, en las últimas décadas, parece haberse obtenido un amplio acuerdo en considerar que una sociedad es sostenible si consigue, como eje principal, conservar los sistemas que posibilitan la vida y la biodiversidad (Aznar et. al, 2014). Por otra parte, en las diferentes definiciones del término «competencia» se alude a los conocimiento, habilidades, destrezas, aptitudes, actitudes, hábitos o valores que posee una persona para intervenir en un acontecimiento determinado.  

Por lo tanto, estas competencias son consideradas por Naciones Unidas como un aprendizaje imprescindible para afrontar los desafíos presentes y futuros derivados de un modelo de desarrollo de consumo que tiene grandes consecuencias en la explotación de las personas y la degradación de los ecosistemas. Se pretende formar a las personas en la adquisición de habilidades necesarias que les permitan reflexionar críticamente sobre las interrelaciones que existen entre aspectos ambientales, sociales y económicos. Esto requiere una reorganización del currículo, promoviendo estas competencias a través de nuevas formas de desarrollo de “metodologías de enseñanza y aprendizaje que conduzcan a desarrollar no solo conocimientos, sino también procedimientos, actitudes y valores” (Albareda, et al., 2019, p. 13).  

En 2018 la UNESCO publica un documento que ofrece sugerencias y métodos para que los y las profesionales de la educación desarrollen actividades, que puedan adaptarse a contextos específicos de aprendizajes. Este documento también pretende orientar hacia la promoción de competencias de sostenibilidad en el alumnado de todos los niveles educativos. Para ello, delimitan ocho competencias clave para la sostenibilidad que deben ser observadas y consideradas dentro del currículo académico:  

  • Competencias de pensamientos sistémico: reconocer y comprender las relaciones; analizar sistemas complejos; contemplar cómo se integran los sistemas dentro de los distintos dominios y escalas; y gestionar la incertidumbre.  
  • Competencia de anticipación: comprender y evaluar múltiples futuros -posibles, probables, deseables-; crear visiones propias para el futuro; aplicar el principio de precaución; evaluar las consecuencias de las acciones; gestionar los riegos y cambios.  
  • Competencia normativa: comprender y reflexionar sobre las normas y valores que subyacen en las acciones; negociar valores, principios, objetivos y objetivos de la sostenibilidad, en un contexto de conflictos de intereses y compensaciones, conocimientos y contradicciones.  
  • Competencia estratégica: habilidades para desarrollar e implementar colectivamente acciones innovadoras que favorezcan la sostenibilidad a nivel local y más allá.  
  • Competencia de colaboración: aprender de los demás, comprender y respetar las necesidades, perspectivas y acciones de los demás (empatía); comprender, relacionarse y ser sensibles a otros (liderazgo empático); para gestionar conflictos en un grupo; y para facilitar la resolución de problemas colaborativos y participativos.  
  • Competencia de pensamiento crítico: la capacidad para cuestionar normas, prácticas y opiniones; para reflexionar sobre valores, percepciones y acciones propias; y tomar posición en el discurso de la sostenibilidad. 
  • Competencia de autoconciencia: capacidad para reflexionar sobre el rol propio en la comunidad local-global; evaluar e impulsar las acciones que propias continuamente; y gestionar los sentimientos y deseos personales.  
  • Competencia integrada de resolución de problemas: habilidad general para emplear diferentes marcos de resolución de problemas a problemas complejos de sostenibilidad y desarrollar opciones de solución viables, integradoras y equitativas que promueven el desarrollo sostenible, integrando las competencias anteriores.  

Recientemente la Unión Europea (UE) en 2022 divulga las GreenComp que se presentan como áreas de competencias, necesarias para la transición verde, concretadas en cuatro ejes de trabajo (p. 2): 

  1. Incorporar valores de sostenibilidad.  
  2. Asumir la complejidad de la sostenibilidad.  
  3. Prever futuros sostenibles.  
  4. Actuar a favor de la sostenibilidad. 

El proyecto Caxato se orienta al trabajo de competencias más allá del saber, del saber hacer y del saber ser y estar. Sino que, a través del camino de Santiago, sus paradas y sus diferentes etapas se pretende ahondar en aspectos vinculados a la sostenibilidad (integrando las esferas de lo social, lo económico y lo ambiental) y la necesidad de reflexionar de un modo crítico sobre la realidad en la que nos inmiscuimos. La educación debe formar a las personas para que además de conocer, se cuestionen y pongan en entredicho el contexto en el que se encuentran, para de esta forma erigirse como sujetos activos en las dinámicas sociales. 

Desde el marco de Caxato se trata de fomentar valores que pongan el foco en la construcción de un mundo más justo y democrático gracias al compromiso social y el esfuerzo de las personas involucradas. Es un proyecto orientado a la sensibilización del adulto mayor a través de la experiencia, entendida este como el paso previo a la movilización, por medio de la concordancia entre valores y sentimientos (Touriñán, 2022). 

En definitiva, las competencias para la sostenibilidad se caracterizan por ser un compendio de capacidades, valores y actitudes claves para con la construcción de un mundo más justo, bajo ellas subyacen enfoques educativos que centran su núcleo pedagógico en la afectividad. 

Referencias:

Albareda, S., Azcárate, P., Muñoz, José M., Valderrama, R.,Ruiz, J. (2019). Evaluar competencias en sostenibilidad en los grados y posgrados de educación: propuesta de un instrumento, Enseñanza de las ciencias, 37(3), 11-29.  

Aznar, P., Ull, M. A., Martínez, M. P., Piñero, A. (2014). Competencias básicas para la sostenibilidad: un análisis desde el diálogo disciplinas. Bordón. Revista en Pedagogía, 66 (2), 13-27. 

CRUE (2005 y 2012): Directrices para la introducción de la Sostenibilidad en el Curriculum.  

NU (1987). Informe Brundtland.   

Touriñán, J.M. (2022).Conocimiento de la educación y actividad común. Construyendo ámbitos de educación desde la pedagogía. Utopía y praxis latinoamericana, 27(96), 1-23. https://produccioncientificaluz.org/index.php/utopia 

UE (2022). GreenComp, El marco europeo de competencias sobre sostenibilidad. https://op.europa.eu/https://op.europa.eu/ 

UNESCO (2018): Education for Sustainable Development Goals. Learning Objectives. 

Conceptos relacionados: glocalismo; feminismo; competencias básicas