Envejecimiento Activo

Los cambios demográficos, el aumento de la esperanza de vida al nacer y la mayor longevidad humana, exigen repensar la totalidad del transcurso de la vida y sus significados, no solamente como realidad individual, sino como construcción sociocultural (Osorio, 2006).  

Vivimos en una sociedad donde el grupo de edad de más de 50 años es cada vez más numeroso y, por lo tanto, la longevidad poblacional pasa a ser un elemento intrínseco de la realidad europea. Realidad social que además agrupa en dos subgrupos el fenómeno de la vejez. Por un lado, aquellas personas que tienen una salud deficitaria por enfermedad y no son productivas y, por otro, aquellos sujetos que alcanzado una edad de jubilación siguen siendo agentes de participación y de autoafirmación de una vida activa y saludable. Estas últimas han convertido este nuevo tiempo y espacio como una oportunidad de iniciar y vivir una etapa llena de satisfacciones y retos. 

El envejecimiento activo se dirige a un envejecimiento saludable que tiene su reflejo directo en un grupo humano que reduce no sólo la necesidad de asistencia sanitaria, sino que conserva y prolonga las capacidades y destrezas cognitivas, así como favorece e incita a una activa participación social. Con este paradigma la persona se vuelve responsable y forma parte de su envejecimiento, no quedando este proceso determinado únicamente por factores externos incontrolables. Este hecho indica un cambio de concepto y de posicionamiento frente al envejecimiento convirtiéndose y dando sentido al adjetivo activo. 

Un envejecimiento activo pone el foco en la parte positiva del envejecimiento y se caracteriza por permitir mantener un correcto funcionamiento físico, mental y social. La Organización Mundial de la Salud (2001) señala que las políticas tienen que orientarse a: reducir factores de riesgo asociados a enfermedades y aumentar la salud conductual y la forma física; incrementar elementos de trabajo cognitivo; trabajar las estrategias de resiliencia para afrontar los conflictos y mejorar la autonomía, la comunicación y la participación de las personas mayores. 

Es cierto que el concepto de envejecimiento activo utilizado en el marco occidental convive con el de envejecimiento con éxito más presente en la literatura estadounidense; sin embargo, los dos están cuestionados y nos llevan a hablar de envejecimiento activo con dignidad en diversos foros de trabajo.

Si no se ha dado una definición única sobre envejecimiento y siendo la de la OMS la que más autores aglutina, si se constata que todos los estudios desde la década pasada (2010) incorporan indicadores de habilidades cognitivas, de estimulación, de percepción, de comunicación social, de participación, entre otros apareciendo enfoques que miden la satisfacción del mayor con su vida y ayudan a alejar la idea de edadismo basado en el declive de las personas con la edad.  

El espacio dinámico y de aprendizaje que Caxato oferta es un instrumento de calidad para alcanzar un envejecimiento activo, digno y exitoso. Por tratarse de una oferta multidimensional que pone su foco de actuación en una mejora integral de la calidad de vida del mayor desde la perspectiva cognitiva-sensorial artística, vivencial, psicosocial. La metodología interactiva y de convivencia con otros mayores de otras realidades europeas mejora y confronta valores a través de una experiencia desarrollada a través del Camino de Santiago, que pone en valor los valores de la ciudadanía europea. 

Referencias:

OMS. (2001). Clasificación internacional del funcionamiento, de la discapacidad y de la salud. Imserso. 

Osorio, P. (2006). La longevidad: más allá de la biología. Aspectos socioculturales.  Papelesdel CEIC (Centro de Estudios sobre IdentidadColectiva), 22, 1-28. 

Conceptos relacionados: edadismo; economía plateada; población activa; bienestar