Salud

En los años 40 se definió la salud como la ausencia de enfermedad, pero la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1948 establecía un concepto con mayor amplitud al entenderlo como un “estado de bienestar físico, mental y social completo, y no meramente la ausencia del mal o la enfermedad”.

Según la OMS (2023)[1], un sistema sanitario óptimo debe poseer las siguientes cualidades: Universal, o cobertura total de la población sin ninguna distinción. Atención integral y enfoque multidisciplinar englobando asistencia, promoción, prevención, tratamiento y rehabilitación. Equidad o igualdad de trato y accesibilidad a los servicios, así como para el rendimiento de los servicios ofertados. Eficiente, es decir, logro de máximos en el área de la salud y prestaciones al menor coste. Flexible, para responder ágilmente a las nuevas necesidades. Participación de la población en la planificación y gestión del sistema sanitario. Las prestaciones cubiertas son responsabilidad de toda la sociedad y no exclusivas de los/as sanitarios/as. 

El concepto de salud establecido por la OMS en 1948 fue modificado a lo largo del tiempo hasta configurar una acepción más amplia como “el conjunto de funcionamiento físico, psicológico, emocional, social y espiritual que hace posible que a persona lleve a cabo sus funciones y responsabilidades, para que pueda dirigirse a su realización personal en situaciones diversas. Por lo tanto, hablamos de un estado biopsicosocial de los individuos como un elemento fundamental para configurar qué se entiende por «persona saludable»” (Gutiérrez, 2009, p. 224). Hemos de diferenciar en el área sanitaria el Sistema de salud (gestión global de los Estados) con el Servicio de salud (cada región o división administrativa, en España, por ejemplo, las Comunidades Autónomas (CCAA), establecen la provisión del servicio).

Para Rodríguez (2003), los parámetros del concepto de salud son: autonomía, solidaridad y felicidad. 

Autonomía: alude al modo de vivir y a los comportamientos y hábitos del ser humano para equilibrar el binomio salud-enfermedad sabiendo usar la información para actuar y escoger cómo actuar para reducir los efectos de la enfermedad y seguir autorrealizándose. 

Solidaridad: indica el grado de responsabilidad solidaria entre la autorrealización individual y la consecución de un buen estado de salud comunitaria. 

Felicidad: logro del bienestar de las personas que fluctúa entre la satisfacción personal y las adversidades.

Referencias:

Gutiérrez, Mª C. (2009). As emocións do enfermo versus coidador cando existe un diagnóstico de Alzheimer: Buscando a saúde emocional. En Zapico Barbeito, Mª H. e Outros (Coords.), O Alzheimer e outras demencias en Galicia: unha visión interdisciplinaria (pp. 217-236). Toxosoutos. 

Rodríguez, A. (Ed.) (2003). Intervención Pedagógica en Gerontología. Sega.


[1] https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/quality-health-services

Conceptos relacionados: bienestar; autonomía personal; pedagogía de los cuidados