Participación

La Real Academia Española define participación como “tener parte de algo o tomar parte de algo”. Una definición de participación simple, en la que la participación se entiende como la intervención (directa o indirecta) de distintos actores/actrices en la definición de metas de acción de una colectividad y de los medios para conseguirlas. Es, por lo tanto, un proceso social que genera la interacción y relación de diferentes agentes (individuales o colectivos) en la definición de su destino colectivo (Díaz y Vázquez, 2010). 

Por su parte, Ziccardi (2001) reconoce tres tipos de participación que deben ser considerados: 

La participación social supone la asociación de individuos para el logro de determinados objetivos. La participación comunitaria se instala en el campo de las actividades asistenciales propias del mundo de lo no estatal. En cambio, la noción de participación ciudadana se reserva la relación que existe entre los individuos y el Estado, relación que pone en juego el carácter público de la actividad estatal (p.29). 

Naval, Arbués y Sádaba (2016), establecen un vínculo entre el civismo y la participación social, identificando diez características que se relacionan directamente con la prevalencia del modelo social ante las decisiones y el compromiso participativo. Estas características incluyen la justicia (relacionada con el respecto a los derechos individuales), la responsabilidad (vinculada a la elección de opciones adecuadas), la veracidad (expresarse con claridad para enriquecimiento personal y colectivo), y, destacando la participación, que permite compartir valores, tomar decisiones, aportar soluciones, intervenir en asuntos que nos afectan e influir en decisiones públicas. 

El envejecimiento activo implica que la participación de las personas mayores en actividades sociales, asuntos económicos, culturales, espirituales y cívicos, de acuerdo con sus habilidades, necesidades y preferencias, tiene un impacto positivo en su calidad de vida. Por lo tanto, la sociedad en sí y el entorno sociopolítico tienen la capacidad y la responsabilidad de promover el envejecimiento activo en su población (Fernández Ballesteros, 2009). Para lograr esto, es esencial fomentar la participación social y activar el papel de las personas mayores como ciudadanos que pueden influir, optimizar y crear condiciones que mejoren su proceso de envejecimiento y su bienestar.

Referencias:

Díaz, O. y Vázquez, C. (2010). La participación ciudadana juvenil en el estado de México: Una aproximación desde las perspectivas de la movilización y de la dependencia de recursos. Revista de Antropología Experimental, 10, pp. 359-377.

Fernández Ballesteros, R. (2009). Envejecimiento activo: Contribuciones de la psicología. Pirámide.

Naval, C., Arbués, E. y Sádaba, Ch. (2016). Educar el caráctercívico. Parlamento de Navarra e Universidad de Navarra. 

Ziccardi, A. (2001). Pobreza, desigualdad social y ciudadanía : los límites de las políticas sociales en América Latina. CLACSO.  

Conceptos relacionados: envejecimiento activo; ciudadanía; ciudades-comunidades amigables con los mayores